La previa
Hernan Casciari dice en uno de
sus relatos, que las historias se caracterizan por un momento particular, uno
en el cual todo cobra sentido y la define en un todo. El problema que me surge
es que esto se relata a medida que ocurre... y quizás ese momento, el que
defina esta historia nunca este plasmado en este blog.
No
obstante, también Saccheri aclara, que toda historia tiene un contexto en el
cual transcurre, y al menos ese punto es el que trataré de reflejar con las
palabras que encuentre. Es cierto que siempre me parecerán limitadas por mi
particular forma de ser.... pero eso no es parte del relato y solo pretende disculparme
con el lector.
Para ir
al grano de esta contextualización, aclaro que Atlantis es el velero de mi
amigo del alma Juan Theodorou y la 35 (XXXV) es el número de promoción a la
cual pertenecen todos mis amigos que cursaron el liceo naval a partir de 1982 y
en su mayoría egresamos en 1986.
La
historia comienza hace aproximadamente 10 años cuando, el incansable e inquieto
Juan, me propone hacer un viaje a la Antártida en velero. Sin pensarlo y muy
entusiasmado de solo imaginarme la idea, le dije que sí.
Juan es
ingeniero, compartimos el curso de ingreso al ITBA y el LNM, aunque yo después
terminé de médico. Lo inquieto y lo incansable son dos cualidades que ya mencioné.
¡¡Otra de igual magnitud es la de planificar en detalle y minuciosamente todo!!
Y todo es TODO. Es así que hicimos juntos el curso de Pilotos de yates de PNA,
cursos de capacitaciones en temas de náutica deportiva, supervivencia en el
mar, navegación Antártica etc., etc., etc.
Como todo
es un proceso, en el 2017 y 2020 corrimos la regata oceánica a Rio de Janeiro,
navegamos todo lo que pudimos y tratamos de juntar la mayor experiencia y
millas náuticas posibles. Obviamente todo este recorrido fue sumando otros
amigos de la época de la adolescencia en la isla de Rio Santiago, que
oportunamente irán apareciendo en escena.
La
elección del barco fue un trabajo minucioso, de varias tablas de Excel, de múltiples
entradas. Cualquier ingeniero sabe, que nada que se considere serio, puede
carecer de ese tipo de archivos digitales.
Las
vueltas del destino, la sincronicidad de sucesos o vaya a saber que extraña razón
directriz de la energía universal, hizo que la "Fragata la Argentina"
terminará convirtiéndose en el "Atlantis". Hacia ahí no habían salido
nuestros primeros pasos, pero reitero, el universo se manifestó de ese modo.
El Atlantis es un velero de 50 pies de eslora, con un tonelaje neto de 24. Fue diseñado por Horacio Escurra, con la idea de ser una embarcación apta para navegar aguas australes y polares.
Se terminó de construir en 2011,
baja las manos artesanales del maestro Juan María ("Pichin")
Broeders. El casco es de acero naval. Tiene tres velas en proa, Yanky, Foque y
Trinquetilla y una mayor con posibilidad de tomar 4 manos de rizos. Tiene una
orza lastrada de 2tn. que permite regular el caldo de 1,10 mts a 3,75 mts. En fin,
un montón de detalles técnicos más, que el seguir mencionándolos aburriría a
los legos en la materia.
Pero el detalle más importante en
esto, a lo que he llamado previa, fue la suma de voluntades. El recorrido de un
camino común con amigos en post de un objetivo, que cada vez se fue haciendo
propio de muchos, tengan o no tengan pensado hacer el viaje. Muchas reuniones,
comidas y preparativos. Muchas tareas en múltiples manos.... y Juan con su
infaltable lista, fue tachando una a una las cosas pendientes. (aclaro al
lector desprevenido, que todo aquello que entraba a la lista, era garantía de
realizado)
Pero es correcto decir que la
meticulosidad y la constancia de todos los días de su capitán, hizo que el
Atlantis este con el "check list" completo. Muchas horas de trabajo
diarias de Juan hicieron posible que estemos acá. Gracias infinitas, por esto y
muchas cosas más.
Todo este proceso contó con la colaboración y esfuerzo de muchos compañeros de esta aventura, sin cuya ayuda no se hubiera llegado a estar listos para partir. Nunca es trabajo de uno solo, solo un trabajo de equipo.
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