La entrada en los “50 Rugientes” y los tratos con Dionisio
La Salida de San Julián fue con un viento del orden de los 25 nudos. De ahí para el Sur iba a ser nuestra predicción meteorológica. Al principio bien del NNO para luego ir rotando más al sector O. Ni bien dejamos el canal de acceso y el banco Ferreyra, un grupo de toninas Overas y de las grises, comenzaron a festejar nuestro regreso al mar. No era para menos. El motor funcionaba sin la más mínima fuga, todos estábamos deseosos de llegar a Isla de los Estados y empezar a navegar estas aguas más australes. El viento tan de popa y la geografía de la costa que se abría hacia el este, hizo que eligiéramos la aleta de babor para recibir el viento aparente, evitando los riesgos de trabuchada imprevista. La entrada de la noche hizo que sobre la madrugada demoráramos la trabuchada prevista y nos alejáramos de la costa. Para el lector no nauta trabuchar es cambiar el lado desde el cual se recibe el viento, pasando este por la popa (parte de atrás). Si esto ocurre de manera imprevista, h...