Caleta Hornos (45º 02´52´´ S / 065º 40´95´´ W)
La caleta Hornos es conocida por ser un buen fondeadero para evitar el mal tiempo. Tiene una profundidad de casi 3 metros (en la bajamar en nuestro lugar elegido para el fondeo) y proteje bien de los vientos de los cuatro cuadrantes. Tiene unos paredones de piedra de unos 60 metros de altura.
Tanto la “Nutical
Guide- Patagonia y Tierra del Fuego” de Rolfo & Ardrizzi, como el “Periplo
al fin del mundo” de Carlos Saguier Fonrouge, las mencionan y describe sus
características.
Las leyendas
locales cuentan que, en este lugar, recaló el famoso y temerario John Cook, que
a pesar de su bravura como pirata, fue capturado y comido por los polinesios.
Ya más
documentados están los relatos de la llegada a este lugar de los españoles,
comandados por Simón de Alcazaba y Sotomayor. Vinieron con la intención de
fundar la provincia de Nueva León, el 26 de febrero de 1535, cuando se clavó en
un tronco el pliego de la LEY. ¡Un año antes que se fundara Buenos Aires! La
expedición fracasó. Alcazaba murió en mano de algunos de sus hombres
amotinados, y estos fueron enjuiciados y condenados a varias penas, todas
mortales. Algunos se preguntan que hubiese pasado de nuestro país si esta
colonia hubiese prosperado. Sin embargo, creo que es el inicio de una serie de reiteraciones
más, del mal que ancestralmente nos condena, la búsqueda de riqueza fácil, y
ante su imposibilidad, el surgimiento de revoluciones y contras revoluciones.
Para quien le interese dejo un enlace con esta historia tan pintoresca de la
Caleta; y de como su acceso por tierra esta imposibilitado por el dueño de las
tierras aledañas, a pesar de una ley provincial para su desarrollo de 1996.( https://www.elextremosur.com/nota/23359-caleta-hornos-por-que-es-imposible-acceder-a-un-lugar-de-relevancia-historica-a-pesar-de-la-ley-4188-de-1996/
)
El ingreso a la
caleta no es complicado si se tienen presentes los puntos notables que
claramente se ven durante el día. La boca desde alguna distancia no muy lejana, no se ve bien , por lo que hay que apuntarle a un fragmento de la costa que se ve de color
más rojizo. Es la playa que se encuentra del lado de estribor al ingreso.
Al salir del canal de isla Leones y dejando
por estribor a la Punta San Roque, se debe corregir el rumbo al punto medio
entre el arrecife Bassin y la punta Cabeza Negra. Es desde ese lugar, que se
debe caer un poco más a estribor y poner rumbo a la izquierda de la costa
rojiza, para llegar a la boca de ingreso de la caleta.
Nuestra alegría
era enorme cuando llegamos. La hermosura del lugar no entraba por los ojos.
Procedimos a
tirar el fondeo en el primer recodo y luego con los cabos de Nylon de los
rodillos de popa fijamos el barco para evitar rotaciones o garreos. Nos amarramos a una roca que tiene ya un cabo
de nylon puesto, sobre la margen izquierda al ingreso, que algunos visitantes
anteriores lo han llamado el “Cabo de Cook”. En la margen derecha
llevamos otro “bigote de gato” que fue amarrado sobre una de la piedra de una pequeña
gruta próxima. Asegurado el barco, fuimos en expedición hasta el final de la Caleta
con Juan. Luego se fundo el nuevo punto de amarre "the Georgie´s Rock". Ver en instagram
Mención especial
hay que hacer en este punto a Quico, que resultó ser un prodigioso y muy
voluntarioso cocinero. Sus ensaladas fueron un bálsamo para tanta picada, cocinó
unas tortillas de papas muy sabrosas y el flan de chocolate fue monumental. El
domingo de elecciones, en el Atlantis se siguió con la rutina de cualquier hogar.
Se fue a votar temprano, con unas boletas y método muy trucho, de quien se auto
designó presidente de mesa. El resultado fue 4 para “Cambiemos” y uno en blanco
por falta de boleta en el cuarto oscuro…. Jajaja.
El Torry saco
unas carnes asadas con chorizo de cerdo en el chulengo de abordo. Todos nos
dispusimos a brindar con champagne Bizet. Dimos gracias por la buena comida, la
compañía y el lugar en donde nos encontrábamos
El Tema de
exploración de la locación estuvo muy buena. En diferentes grupos comunicados
por radio, fuimos recorriendo las distintas playas y cerros. Vimos guanacos,
algún zorro patagónico y hasta nos vino a curiosear un “mulita” o peludo. La
joya de la corona fue una caverna a la que solo se puede ingresar en la bajamar
y que con la creciente se cierra el ingreso, quedando un saco de cueva seca muy
espaciosa. Esta tendrá una profundidad a lo largo, de unos 25 metros. Es grande
como para entrar cómodamente parado y tiene pasadizos que se elevan hacia la
cima del cerro Piedras Blancas sobre la bahía de Gil. Carlos Saguier Fonrouge
la describe en su libro y gracias a él la fuimos a buscar.
Las dos noches
que estuvimos bajo el resguardo de sus paredes, el viento sur presentó
intensidades de los 25 a 30 nudos ahí adentro, sin que se produjera marejada.
Afuera, en el mar, debería de estar peor y todos dábamos las gracias de
encontrarnos en el interior de la caleta
Las filmaciones,
fotos y registros de imágenes, desde agua, tierra y aire estuvieron a la orden
del día por parte de toda la tripulación. Todos queríamos llevarnos algo de
este lugar hermoso.
Es por ello por
lo que me voy a permitir poner más imágenes que en el resto de las entradas del
blog, para ayudar a futuros navegantes en su acceso y tratar de mostrar al
lector algo del lugar, pues mis palabras son cortas.
Espectacular jornada.... destaca el momento del Torry, me lo puedo imaginar con el relato. Abrazo a todos!
ResponderEliminarExcelente estadía. Bellísimo el lugar, un páramo náutico sin dudas, en un lugar con climas tan extremos!! gracias por el video del dron. Saludos a toda la tripulación. Hugo Rama
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